02_Historia de
Chamberí
En la segunda mitad del siglo IX el emir
de Córdoba Muhammad I
asentó un campamento militar exactamente donde hoy se encuentra
el
Palacio Real. El citado campamento militar se denominó Al-Mudaina,
posteriormente se hizo estable y pasó a llamarse Magerit. El territorio
que hoy es Chamberí era un frondoso bosque, donde nunca se han
encontrado ningún resto arqueológico de ninguna época
de la historia.
Lo que nos confirma que nunca han existido asentamientos humanos.
El enclave árabe Magerit, fue conquistado para los cristianos por
Alfonso VI de Castilla en el año 1083.
En el siglo XIV pertenecen los terrenos, que hoy denominamos
Chamberí, a la Orden del Temple hasta que desapareció la
citada
Orden, pasando las tierras al cercano municipio de Fuencarral. Los bosques
que aún los cubrían servían de escenario para cacerías
de los miembros
de la Corte hasta la época de Carlos I.
Por la presión demográfica de los vecinos de Madrid, los
bosques
fueron clareando convirtiéndose en dehesa al principio y tierra
de secarral
después.
En 1625 el rey Felipe IV manda levantar una
tapia o muro alrededor de Madrid quedando los
terrenos, que hoy denominamos Chamberí, a las
afueras o extramuros de Madrid. Las afueras o
extramuros se denominaban simplemente
afueras.Los habitantes de Madrid se pasaban el día
subiendo y bajando la tapia, lo hacían con la habilidad
que daba la experiencia, por ese motivo se les
denomina "gatos".
En el siglo XVII, ya hacía tiempo que había sido
un frondoso bosque y en ese momento, era un
campo de secano y eriales con algunas huertas regadas
con el agua del arroyo de San Bernardino. EL sector era conocido
por su buen clima y presentaba un relieve poco ondulado, muy apto
para instalar fincas de recreo y labor. Terreno de poca pendiente, espacio
agrícola, dedicado al abastecimiento de Madrid, con sus tierras
de
secano y huertas.
La escasa calidad de la tierra y en general la poca rentabilidad que
se obtenía con el cultivo de secano, lo demuestra el hecho que
fueron
muchos los que abandonaron las tierras mientras que los labradores
vecinos las invadían. Se detectaron gran número de precaristas
cuando
Felipe IV
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el espacio se revaloriza con el surgimiento del arrabal y posteriormente
la aplicación de la ley del ensanche.
Los propietarios de la tierra en el siglo XVII y XVIII pertenecían
al
clero (Padres Dominicos de la Pasión, Convento de Mercedarios y
Comunidad Religiosa de Nuestra Señora del Carmen Calzado) que anteriormente
habían sido cedidas por la nobleza (Melchor Sánchez Merino)
Los terrenos de nuestro querido barrio de Chamberí en el siglo
XVIII eran un espacio rural. Existían campos de labor, huertas,
riachuelos
y caminos, pertenecientes al termino de Fuencarral y Madrid. En
Fuencarral habitaban la mayor parte de los campesinos que trabajaban
la tierra. El campo se encontraba a escasos metros de Madrid, lugar de
paseo predilecto de Reinas, literatos y gente elegante.
La reina María Gabriela de Saboya, se casó a
los 13 años con Felipe VI, y llegó a Madrid en el año
1701. Al poco de llegar le gustaba pasear por los
extramuros de la Puerta de Santa Bárbara, con la
sierra de Guadarrama al fondo. Esos parajes le traían
recuerdos de Chambery, ciudad francesa de la
parte alta de Saboya. De ahí le viene el nombre a
nuestro barrio de Chamberí. El primer legajo donde
aparece el nombre de Chamberí data de 1752, el
desfase de años es normal en la administración de
entonces.
A partir del siglo XVIII estos espacios rústicos comienzan a cambiar
su función agrícola con la construcción de paseos
arbolados.
En 1820 se produce el deslinde entre los antiguos términos municipales
de Fuencarral y Madrid, aumentando considerablemente las
dimensiones de Madrid.
Después de la guerra de la
Independencia, a principios del siglo
XIX, las Congregaciones quedaron en
mala situación económica y para
poder atender a sus necesidades vendieron
estas tierras poco rentables y
poco útiles. En otras ocasiones las
propiedades eclesiásticas serían afectadas
por las leyes desamortizadoras.
Además del clero, los nobles también son propietarios destacando
el Conde-Duque de Olivares.
María Gabriela de Saboya
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También en el siglo XVIII había
algún campesino acomodado, propietario
de la tierra, como los
Montero y los López Asenjo. Por último
el resto de la tierra se repartía
entre una gran masa de pequeños
propietarios dedicados al cultivo de
secano, cereal y vid.
A finales del siglo XVIII es evidente la escasa rentabilidad de la tierra
agrícola, coincide con la decadencia de los grandes patrimonios
eclesiásticos
y nobiliarios, transformándose radicalmente el terreno, que
adopta una nueva imagen, a caballo entre lo rural y lo urbano, pronto
se identificará con la del arrabal de Chamberí.
A finales del siglo XVIII huertas agrícolas se arriendan para fabricar
ladrillos, industria que se extendería por todo el sector (tierra
o barrio).
Se construyen casas y comienza a aparecer una población estable,
que
hará surgir un espacio individualizado, fruto de la actividad de
unos y
otros, es cuando comienza la historia de Chamberí.
En el siglo XIX se construyen nuevos paseos (Eduardo Dato y Paseo
de la Castellana). El crecimiento de la población de Madrid y las
nuevas
Ordenanzas Municipales de Madrid, hace que las actividades fabriles
que resultan molestas, que además restan espacio para vivienda,
se trasladan
al terreno de Chamberí, surgiendo el arrabal de Chamberí.
Se asientan en la zona los que no podían permitirse el lujo de
vivir
en Madrid, aunque también ricos burgueses y aristócratas
convierten el
Paseo de Huevo (hoy Almagro) y la Castellana en una zona elegante,
ostentosa, llena de preciosos palacetes. El carácter residencial
se mantiene
hasta hoy.
Los que no disponen de medios
se asientan en la carretera Mala de
Francia (hoy Santa Engracia hasta
Iglesias). Se construyen casas modestas
y crece mucho Chamberí.
Las actividades molestas como
tejares, yeserías y fabricas de ladrillos
se asientan en los Campos del tío
Mereje (hoy es el terreno que va
desde Santa Bárbara a la Glorieta de
Bilbao) . Había muchos tejares y estos unían su actividad
a la cría de
ganado de cerda. En los corrales se recogían (no todas las veces,
pues los
animales andaban sueltos por las calles) los excrementos de los anima-
Glorieta de Bilbao
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les y no animales, junto con otras materias de paja, madera, etc. Estas
fétidas materias se acumulaban, su descomposición y fermentación,
producía
una turba con la que se alimentaban los hornos donde cocía los
ladrillos y las tejas. Un humo denso y una fina carbonilla, todo desagradablemente
oloroso, arruinaba los árboles y la pituitaria de los paseantes
y sus vestidos. La autoridad municipal estaba separada por la tapia,
además ponía estercoleros en la zona.
El pasar del tiempo y el interés de
los Alcaldes de Chamberí, hacen que
los tejares y el resto de actividades
molestas vayan desapareciendo progresivamente
Los Alcaldes, está
demostrado que están vinculados con
los propietarios de las tierras, interesados
en hacer que el arrabal sea residencial
exclusivamente, No autorizan
las actividades molestas y ya en el año 1850 solo quedaban 4 tejares.
El arrabal en 1850 tenía 20 calles, Había 188 casas diseminadas
a lo
largo de los paseos (Máxima concentración en lo que hoy
es plazas de
Chamberí, Iglesias y Olavide) .
El arrabal no crece hasta que quitan la valla o la tapia, que fue en
el año 1868.
El aspecto de Chamberí en la segunda mitad del siglo XIX, se parece
a cualquier pueblo cercano a la gran ciudad. Casas humildes de gente
que se dedica a su sus quehaceres, unos suministrando las necesidades
de la urbe cercana (cría de ganado, horticultura…) otros
con los oficios
de cualquier pueblo (zapateros, herreros) y los que se dedican a servir
a
la gente fina de la capital.
Chamberí tiene dos caras:
• Una cara esta formada por los herederos de los chisperos, majas
y majos de Madrid que se trasladaron a la afueras (Chamberí) por
imperativos
del dinero, que son los que le dan el carácter popular y tradicional
.
• La otra cara, es gente que no tiene nada que ver con la anterior,
es la que disfruta de los paseos y comodidades de Chamberí.
En 1902 Chamberí accede a la categoría de distrito de Madrid
por
decisión municipal.